—¡No lo hago! —gritó Amara, y su voz retumbó por todo el salón privado del restaurante—. ¿Quieres saber la verdad? Resulta que, por fin, me creció cerebro. Por fin entendí que la verdadera basura se llama Ronald Rezza… y que jamás lo amé. El único hombre al que amaré en esta vida, hasta mi último aliento, es Liam Mayer. Fui una estúpida al fijarme en alguien tan asqueroso como Ronald. Pero mira, te lo cedo. Quédate con él, que se divorcie de mí. Al final, la basura siempre busca compañía.
Los oj