Al día siguiente.
Sídney no había dormido bien.
Toda la noche había girado en su cama, una y otra vez, pensando en lo que sucedería.
Su corazón latía tan rápido que parecía anticiparse a algo que ni ella misma podía describir.
La fundación había trabajado semanas preparando aquel evento: una gran gala benéfica con el propósito de reunir fondos para los niños que más lo necesitaban.
Todo debía ser perfecto. Luces, flores, música, vestidos… y máscaras.
Esa noche, más que una fiesta, era un encuen