Connor estaba en la empresa, sentado frente a su escritorio, pero su mente estaba en otra parte.
Todo lo recordaba con claridad: cada detalle de los días pasados, cada mirada que lo había marcado.
Fue a ver a Sídney a la mansión, pero la empleada le contó algo que le hizo hervir de rabia: Travis Mayer estaba en la mansión de Sídney.
Aquella noticia encendió de inmediato los celos que dormían en su pecho, mezclándose con la rabia contenida que había estado acumulando desde hacía meses.
Sin espera