La respiración de Travis se aceleraba con cada segundo que pasaba. Su corazón latía tan rápido que parecía querer salirse del pecho. Sídney, con una calma casi perturbadora, comenzó a desabotonar su camisa lentamente, mientras sus ojos brillaban con una mezcla de desafío y seducción.
—Sídney, ¿qué haces? —exclamó, pero su voz era ronca, cargada de deseo y frustración.
Ella sonrió, un gesto que le quemó la piel y lo desconcertó. Con movimientos seguros, tomó su corbata y entrelazó sus manos con l