Al día siguiente.
Amara llegó temprano al edificio gris del Palacio de Justicia. El aire estaba frío, pero a ella la envolvía una energía distinta: una mezcla de nervios, alivio y una satisfacción silenciosa que llevaba días conteniéndose. La primera audiencia de divorcio sería decisiva, y lo sabía. Respiró hondo, ajustó el blazer color crema que había elegido para la ocasión y caminó con paso firme hacia la sala. Hoy, por fin, se cerraría un capítulo que la había consumido durante años.
Su abog