Capítulo: No me culpes por ser cruel.
Amara sintió que su voz se quebraba incluso antes de pronunciar palabra. Había corrido todo el camino con el corazón palpitando en la garganta, impulsada por la necesidad urgente de detenerlo, de hablarle, de evitar que las cosas terminaran como estaba comenzando a temer.
Cuando por fin quedó frente a él, su desesperación salió disparada como un lamento desgarrado.
—¡No me hagas esto, por favor, Liam!
Él se giró apenas, lo suficiente para verla. Su mirada, sin embargo, se endureció al instante.