Capítulo: No me culpes por ser cruel.
Amara sintió que su voz se quebraba incluso antes de pronunciar palabra. Había corrido todo el camino con el corazón palpitando en la garganta, impulsada por la necesidad urgente de detenerlo, de hablarle, de evitar que las cosas terminaran como estaba comenzando a temer.
Cuando por fin quedó frente a él, su desesperación salió disparada como un lamento desgarrado.
—¡No me hagas esto, por favor, Liam!
Él se giró apenas, lo suficiente para verla. Su mirada, sin embargo, se endureció al instante.
No reflejaba sorpresa ni duda. Solo había frialdad. Una frialdad que la dejó helada, porque no era una indiferencia simple… era un rechazo deliberado, dolorosamente consciente.
La clase de mirada que nunca hubiera imaginado recibir de él.
Amara, impulsada por la necesidad de tocarlo, de recordar lo que alguna vez los unió, se lanzó a su pecho, rodeándolo con los brazos.
Pero Liam no la recibió. No la sostuvo. No cerró los ojos como solía hacerlo cuando ella lo abrazaba.
En lugar de eso, la tomó