El abogado de Amara tomó la palabra con un tono firme, intentando mantener la calma en una sala cargada de tensión.
—Mañana a las diez de la mañana, en el laboratorio Hernández, se realizará la prueba de ADN. Le pedimos que se presente, por favor, señor Mayer.
Liam no respondió. Su mandíbula temblaba de rabia contenida; los nudillos se le marcaron al apretar con fuerza la carpeta que llevaba en la mano. Apenas pudo controlar el impulso de gritar. Se limitó a asentir de manera brusca antes de lev