El abogado de Amara tomó la palabra con un tono firme, intentando mantener la calma en una sala cargada de tensión.
—Mañana a las diez de la mañana, en el laboratorio Hernández, se realizará la prueba de ADN. Le pedimos que se presente, por favor, señor Mayer.
Liam no respondió. Su mandíbula temblaba de rabia contenida; los nudillos se le marcaron al apretar con fuerza la carpeta que llevaba en la mano. Apenas pudo controlar el impulso de gritar. Se limitó a asentir de manera brusca antes de levantarse y salir acompañado de su abogado.
Apenas cruzaron la puerta, Liam explotó.
—¿Puedes detener el divorcio? —escupió las palabras, como si pronunciar "divorcio" fuera una puñalada directa al pecho.
El abogado respiró hondo antes de responder.
—Debido a que la señora Mayer se encuentra embarazada, es probable que el proceso pueda alargarse. No impedirlo por completo, pero sí retrasarlo.
Liam apretó los dientes. Su mirada se volvió fría.
—Excelente. Hazlo. No dejes que el divorcio avance… por