POV: Dante
El comedor principal estaba bañado por la luz suave de la mañana toscana. Me senté en mi lugar habitual, al cabezal de la larga mesa de roble, con una taza de café negro entre las manos. No había dormido más de tres horas, pero eso no era novedad. Lo que sí era nuevo era la tensión que me recorría la espalda mientras esperaba.
Valentina apareció exactamente a las ocho y diez. Llevaba un pantalón negro sencillo y una blusa blanca holgada que no lograba ocultar del todo las curvas qu