Pov: ValentinaDos horas después, me quedé dormida sin querer, estaba agotada. Miguel me había tenido trabajando en el bar por mes y medio seguido sin dejarme descansar. Una de las chicas, había salido embarazada y otra se fue. Alguien tenía que entretener a los clientes, y ese alguien para él, era yo. Me desperté cuando el avión bajó entre nubes y la luz del amanecer entró por la ventana como algo que te golpea despacio. Italia. Estaba en Italia y quería poder sentirme feliz, pero no era posible. Aun así, una sensación de alivio me taladró el alma.El verde era diferente al de Florida. Más oscuro, más viejo, como si la tierra aquí llevara siglos cargando el mismo paisaje y se hubiera acostumbrado. Colinas, cipreses, el destello de un río. Después tejados naranjas y torres que no habían cambiado en siglos.Me quedé sin palabras, todo era hermosamente antiguo y romántico.Las primeras que encontré fueron en voz baja, para mí.—Dios… —musité al ver el paisaje frente a mí.—Florencia —d
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