POV. Dante
Ese maldito salón del ala este llevaba dos semanas clausurado bajo llave. Fui yo mismo quien giró el cerrojo el mismo día en que el avión privado que traía a Valentina despegó de las pistas de Florida.
No le había soltado una sola palabra del asunto a nadie. Ni a Marcos, que solía husmear con ojo clínico en cada factura que entraba a la villa, ni a Rommel, que tendía a ponerse insoportablemente incisivo cuando detectaba la menor alteración en la logística de la propiedad. Mandé a rem