—Digamos que vi algo en tu forma de moverte la noche que te conocí en Miami —dije, bajando el tono de mi voz para que no me traicionara el pulso—. Vi algo que no debió haberme importado un carajo. En este mundo, Valentina, las debilidades se eliminan o se protegen. Construir este cuarto, oculto del resto de la casa, fue la única manera limpia que encontré de no pretender que lo que vi no había pasado. De no volverme loco intentando ignorarte en los pasillos.
Valentina se giró de golpe desde el