Solo quiero que me escuches… por última vez.
Isabella salió del ascensor con paso elegante, llevaba un vestido sencillo color azul pero impecable, que abrazaba su figura con la discreción de la seda, mientras su cabello suelto ondeaba suavemente con la brisa que se colaba por la entrada.
Cada paso que daba estaba cargado de una calma que había logrado conquistar durante esa semana, aunque en lo profundo de su pecho palpitaba una nostalgia que la hacía sentir como si dejara un pedazo de sí misma atrás.
Gabriel la esperaba junto a la puerta