Por qué sigues casada con Sebastián Moretti.
Emilio arrancó el motor sin pronunciar palabra, mientras Cloe, al volante del auto de Isabella, seguía de cerca y tomaba la avenida periférica, permitiendo que los destellos de la prensa se disolvieran lentamente en los retrovisores, alejándose de la tormenta mediática que acababan de dejar atrás.
Isabella cerró los ojos dentro del auto por un instante y luego respiró hondo. Al cruzar ese umbral invisible había dejado atrás no sólo el salón, sino también las palabras venenosas de Alessia y el h