Elige la humillación que prefieras.
Las pupilas de Alessia vibraron, dilatadas por la rabia y la humillación apenas digerida, mientras el aire parecía pesarle en el pecho como si la estuviera sofocando.
Estaba a punto de responder cualquier cosa, cualquier veneno aprendido a fuerza de envidias y resentimientos, sin embargo, una sombra se proyectó detrás de ella antes de que pudiera abrir la boca, cortándole el aliento como una condena inevitable.
—Disculpen —interrumpió Gabriel con su voz baja, cortés y afilada como un bisturí, s