Kaia
La brisa, en conjunto con los movimientos juguetones, me levantaba el cabello cuando me dejé llevar por el rítmico retumbo de los tambores, güiras, congas y palmas.
Porque sí, algunos músicos simplemente creaban, con sus manos y voces, una música exótica y cargada de energía que invitaba a ser acariciada durante el baile.
Me encantaba...
—¡Esto es genial! —vociferé con alegría mientras danzaba en medio de los demás miembros de la manada, disfrutando de este momento con libertad.
Di var