Kaia
Mis manos temblaban, al igual que todo mi ser. Apreté los labios y miré al monstruo de barro con desafío.
No me rendiría ni huiría como una cobarde. Yo protegería a Nevan en lo que su cuerpo se regeneraba o hasta que nuestros padres llegaran a auxiliarnos.
Pero no lo dejaría a merced de ese ser repugnante.
El wos me miró y yo a la espada, pero se carcajeó de mi idea, como si fuera una ridiculez siquiera enfrentarlo.
Quizás lo era, pero no tenía opción...
Di un salto largo, luego una volter