Kaia
La tensión nos envolvió y el silencio se tornó asfixiante, hasta que fue roto por Ronaldo
—¿Tú qué? Creí que eran amigos —le respondió, desafiante.
Nevan rio, pero su risa daba miedo.
—Suéltala —ordenó. Su cara lucía tan seria que juraría que estaba planeando cómo atacarlo.
Ronaldo obedeció y levantó las manos al aire.
—Cálmate, amigo, solo bromeaba —dijo Ronaldo, de lo más tranquilo.
Bromeaba... Con Nevan...
—La próxima vez que la toques, perderás el maldito brazo —lo amenazó, me agarró