Valeria
El aire entre nosotros se había vuelto denso desde aquella discusión en la clínica. Una bruma invisible pero palpable que ocupaba cada rincón de nuestra casa, cada centímetro entre nuestros cuerpos. No eran necesarias las palabras; el distanciamiento se manifestaba en cada gesto contenido, en cada mirada esquivada, en los silencios que antes eran cómodos y ahora pesaban como losas.
Me obligué a mantener la rutina. Salía temprano a trabajar, mucho antes de que Fernando se despertara del