Fernando
No recuerdo el momento exacto en que comencé a necesitar tanto a Valeria. No como fisioterapeuta, ni como mujer, sino como algo más esencial. Como se necesita el aire cuando no se puede respirar. Como se necesita una razón para abrir los ojos cada mañana cuando todo lo que sentís es un vacío asfixiante.
Llevaba semanas en un estado que ni siquiera podía nombrar. Algo entre el agotamiento emocional y una tristeza densa que se colaba por todos los poros. Cada vez que me despertaba, lo h