Habían pasado algunos días desde aquella noche de reconciliación. Días en los que Gabriele, fiel a sus palabras, comenzó a llegar temprano a casa, dejando a un lado reuniones eternas y compromisos improvisados. Volvimos a sentarnos frente a frente en la mesa del comedor, retomando ese ritual que tanto habíamos amado: cenar juntos, compartir el día, reírnos a veces en silencio, solo con miradas. Me hablaba de sus avances, de sus planes, de cómo estaba reorganizando todo para tener más tiempo para
Antonia Di María
Mis queridas, espero que hasta aquí la historia les esté gustando. Me pueden seguir en mis redes como Antonia Di María, también recuerden dejar sus comentarios. Gracias por leer