No sé qué estaba haciendo exactamente. Tal vez intentando distraer mi mente, tal vez aferrarme a lo poco que me hacía sentir en control. Pero ahí estaba yo, en la cocina principal de la mansión De Luca, arremangada hasta los codos, con harina en las manos y un delantal que claramente no me pertenecía, tratando de preparar pasta casera como si fuera una experta… cuando apenas y podía recordarme respirando con normalidad desde aquel maldito día en su despacho.
Había pasado una semana desde aquel