—El trabajo es para Vida —dijo Long, causando mucho enojo en un tipo al que le decían “la daga”, uno que si Vida no existiera, fuera el mejor.
—Pensé que era mío —reclamo la daga.
—Quieren a Vida, iras por ese dinero, si se complica, los matas a todos —ordeno Long—. El tipo dijo que enviara a Vida, lo que me huele mal, quizá sus intenciones no es pagar el encargo, sino acabar con Vida, pero está bien, que lo intente.
Long sabia que, de alguna manera, su chica era invencible, así que si el tipo