Habíamos desaparecido de aquel lugar. Dejábamos atrás años de miedo, dolor, y secretos que nos habían perseguido sin tregua. La casa, la ciudad, todo parecía haber quedado atrapado en un pasado que ya no nos pertenecía. Lo único que importaba ahora era el presente: Daniel, mi madre, mi hija… y yo. Elena. Por fin Elena.
—¿Están seguras de que esto es lo que quieren? —preguntó Daniel mientras conducía por la autopista rumbo a Las Vegas. Su voz estaba firme, pero pude notar un hilo de emoción cont