Me desperté con el mismo pensamiento que la noche anterior: Nikolay no era normal. No era humano. Era un depredador con modales perfectos y trajes caros. Y aún así, algo en mí... algo que no quería analizar demasiado, me empujaba a seguirle el juego.
Cuando bajé a desayunar, lo encontré leyendo el periódico como si no existiera otro siglo más allá del suyo. Ni una palabra sobre la cena anterior. Ni una palabra sobre nada.
-Hoy tienes que vestirte bien -dijo, sin levantar la vista del papel.
Me