El amanecer se filtraba con timidez por las cortinas de la suite. El mundo exterior comenzaba a despertar, pero dentro de aquellas paredes, el silencio era más pesado que cualquier ruido. Camila abrió los ojos lentamente, aún con el recuerdo tibio de la noche anterior grabado en su piel. Había cedido, se había permitido sentir y entregarse, aunque una parte de ella aún gritaba que debía tener cuidado.
Alejandro seguía dormido a su lado, su respiración profunda y serena contrastaba con la agitac