El viento golpeaba con fuerza los ventanales del penthouse, como si la ciudad entera quisiera irrumpir en la vida de Sebastián y Julia. La tormenta que caía sobre la metrópoli parecía reflejar la que ellos mismos llevaban dentro.
Julia estaba de pie frente al cristal, mirando las luces distorsionadas por la lluvia. Su reflejo la observaba con ojos cansados, como si la mujer que había llegado hasta allí ya no fuera la misma que había dado aquel primer paso en el mundo de Sebastián. Había cambiad