La música llenaba el gran salón, vibrante y elegante, mientras cientos de luces danzaban sobre los vitrales y las columnas doradas. Era una noche de celebración. La fiesta que Aziel había planeado durante semanas finalmente había comenzado.
Eris y Sareth llegaron al lugar tomadas del brazo, deslumbrando desde el primer paso. Todos voltearon a mirarlas. Eris con su vestido azul, brillante como el cielo antes del amanecer, y Sareth con aquel tono vino que contrastaba con su piel, elegante y provo