POV Sareth
Esa noche, Sareth apenas durmió. No por miedo, ni por pesadillas —por una vez, Castiel no invadió sus sueños—, sino porque la expectativa la mantenía despierta, como una cuerda tensada al máximo.
Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Kael. Y cada vez que los abría, lo único que veía era la caverna del territorio demoníaco… fría, silenciosa, demasiado lejos de él.
Al amanecer, el anciano demonio ya estaba despierto. Sareth lo encontró revisando un montón de piedras rúnicas que parecían más viejas que el propio mundo.
—Llegas tarde —gruñó sin voltear.
Ella arqueó una ceja.
—Aún ni ha salido el sol.
—Para aprender portales, el sol no importa. Lo que importa es cuánto te tiembla la mano cuando estás nerviosa.
Ella bajó la vista: su mano derecha estaba, efectivamente, temblando. Genial. Muy profesional todo.
—Vamos —ordenó él, moviendo una de las piedras hacia la plataforma central—. Siéntate.
Sareth obedeció. Las piedras emitían un leve brillo púrpura que iluminaba l