POV Sareth
Esa noche, Sareth apenas durmió. No por miedo, ni por pesadillas —por una vez, Castiel no invadió sus sueños—, sino porque la expectativa la mantenía despierta, como una cuerda tensada al máximo.
Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Kael. Y cada vez que los abría, lo único que veía era la caverna del territorio demoníaco… fría, silenciosa, demasiado lejos de él.
Al amanecer, el anciano demonio ya estaba despierto. Sareth lo encontró revisando un montón de piedras rúnicas