Mundo ficciónIniciar sesiónSareth seguía arrodillada en el suelo mucho después de que la grieta de sombra desapareciera. Le costaba respirar, como si el intento de portal le hubiera arrancado la mitad del aire del pecho. Las manos le temblaban; no por el esfuerzo físico, sino por lo que había pasado.
Había escuchado a Kael.
Había sentido a Kael.







