Mundo ficciónIniciar sesiónSareth seguía arrodillada en el suelo mucho después de que la grieta de sombra desapareciera. Le costaba respirar, como si el intento de portal le hubiera arrancado la mitad del aire del pecho. Las manos le temblaban; no por el esfuerzo físico, sino por lo que había pasado.
Había escuchado a Kael.
Había sentido a Kael.
Por primera vez en semanas.
Se dejó caer hacia atrás, apoyándose en la pared rocosa. El refugio subterráneo estaba silencioso, salvo por el pulso leve de la oscuridad que siempre parecía moverse a su alrededor. A veces la tranquilizaba. Hoy la tenía inquieta.
Todavía oía su voz resonándole en la memoria.







