Kael lo sabía, lo supo desde el inicio. Eso lo hacía todo tan difícil. Fue uno de los motivos por los que abandonó a Sareth hace años: no quería someterla a eso. No quería que cargara con la condena de ser “la impura”, “la que se mezcla con un ángel”. Lo había hecho por protegerla… y aun así la había dañado igual.
Pero ahora todo era distinto. Sareth ya no era una chica perdida entre dos mundos. Ya no era la joven vulnerable que aún no entendía sus poderes. Ahora era una fuerza en proceso de de