POV Kael
Kael llevaba horas revisando informes que no decían absolutamente nada útil. Patrullas que no encontraban rastro de Castiel, exploradores que regresaban con las manos vacías, tensiones nuevas en las fronteras. Todo marchaba mal y lo peor era que él lo sabía desde antes de leerlo.
Su cabeza no dejaba de martillear con la misma pregunta desde hacía semanas:
¿Dónde está Sareth?
Ese pensamiento lo perseguía incluso cuando intentaba dormir, cuando comía, cuando entrenaba, cuando fingía que mantenía la calma para sus soldados. No se lo decía a nadie, pero el vacío que había dejado ella… lo estaba partiendo por dentro.
—Kael—llamó uno de los capitanes desde la entrada del despacho—. Los demonios no han vuelto a aparecer. Parece que la frontera está tranquila.
Kael asintió sin levantar la vista.
—Bien. Mantengan vigilancia reforzada de todos modos.
El capitán se retiró y la puerta se cerró.
Silencio.
Hasta que dejó de haberlo.
Se sintió primero como un cosquilleo. Una presión leve en