Horus estaba teniendo un magnífico día. El sol de invierno entraba por los ventanales de su oficina en el piso más alto, iluminando el escritorio de caoba. Su humor era notablemente diferente. La tensión de los últimos meses, esa rigidez que lo hacía parecer una estatua de mármol, se había disuelto. Ahora tenía un brillo en los ojos, una ligereza en el paso que no había tenido desde el inicio de su falso matrimonio.
Desde la reconciliación con su esposa, el mundo parecía tener más color. Las re