Horus y Senay habían tenido su primera cita. O al menos, su primera cita como un matrimonio que se amaba de verdad. Fue un acto simple, pero cargado de significado. Horus había elegido un pequeño restaurante italiano que recordaba a un lugar donde habían comido durante su luna de miel. Era un sitio discreto, sin paparazzi, donde podían hablar sin la presión del apellido Arslan.
Durante la cena, Horus había sido un perfecto caballero. Esta vez, no era una actuación para las cámaras o para el con