Horus también viaja, pero su misión era doble y su destino, geográficamente opuesto al de Senay. Mientras ella volaba hacia el Bósforo para confrontar y sanar su relación con su padre, él se dirigía al sur, al corazón de la cultura que había moldeado a su madre, yendo al Cairo a donde su madre, Dilara. Era un viaje necesario para la paz de su alma, un intento de tejer los cabos sueltos de una familia destrozada por la ambición.
El Cairo, con su polvo dorado y su vitalidad caótica, recibió a Hor