MELISA
Despierto en medio de la oscuridad, la habitación esta en silencio al estirarme, miro por la ventana enbozando una leve sonrisa porque pese a todo, hay cosas lindas en el mundo. El reloj en la mesita de noche marca las ocho de la noche, lo que significa que dormí unas cinco horas.
Aunque mi cuerpo se siente mucho mejor, como si hubiera recuperado las fuerzas, mi alma sigue tan rota como antes. Siento un vacío en el estómago, así que me obligo a levantarme, camino hacia el baño, me lavo