Las puertas se abrieron y Liv se alejó de ese hombre tan rápido como pudo, sintió su corazón latir a toda prisa, tuvo miedo.
Marina que estaba en ese mismo piso, observó a la joven.
—¿Liv, estás bien?
La chica tuvo que sonreír.
—Sì, lo estoy.
—Marina, que alegría volver a verte, ¿podrías hacerme un tour por la empresa, aprovechando que eres la gerente de recursos humanos.
Marina sonriò, asintió.
El hombre le mostró su brazo, y ella lo tomó para ser acompañada por él.
Liv los siguió con l