—¡¿Qué estás diciendo? ¡Qué estás diciendo? —exclamó Demetrius y se le fue encima como si fuera un animal salvaje
Marina y Renata gritaron, pero Demian fue quien detuvo al hombre.
—Basta, ¿de que estás hablando, Lawrence?
El hombre tenía una sonrisa pícara en el rostro.
—Soy un Vicent, soy su hermano, lo quieran o no creer, así que me vendí las acciones a mí mismo, a mi empresa, ¿Por qué lo hice? Porque se lo merecen, porque yo lo merezco, ustedes han tenido por años todo lo que era de mi pa