Capítulo 78: Hermano, vendí las acciones de la empresa.
Liv tenía ojos cubiertos de llanto, negó.
—¡Es mentira! Yo… lo siento, ella me está obligando a decirlo.
Los ojos de Liliana se abrieron enormes, mirò a Alana con incredulidad, casi con horror, ¿Cómo podía esta mujer ser la madre de su esposo y al mismo tiempo ser tan cruel?
—¡¿Qué dices pequeña m*****a mujerzuela?! ¡No le creas, Liliana! —exclamó Alana—. Ella me dijo con claridad que se metió en la cama de tu marido una noche después del trabajo, ella es una mentirosa.
Liv sollozó, gritó
—