Liv se levantó al instante, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas.
—¡Me iré ahora mismo!
—¡¿Qué es lo que hace?! —exclamó Liliana al observar cómo Alana golpeaba a la pobre chica.
—¡No te metas en asuntos que no te corresponden, esta es mi casa!
Demian que escuchó como Alana hablaba sintió rabia.
—¡Esta casa no es tuya! Es de mi padre, que la heredó a Demetrius, sin saber que tenía otro hijo, así que te has equivocado mucho Alana, igual si no te gusta estar aquí, la única que sobra eres tú