La presencia de Oliver era espeluznante. No solo porque el hombre tenía una especie de carácter intimidante, sino porque, aun sin saber con certeza, cualquiera podía intuir las cosas que estaba haciendo. No solo jugadas criminales con la farmacéutica, sino también el intento de asesinato de su hermano. Porque ahora ya no quedaba ninguna duda de que él lo había hecho. Tal vez no con Valentín... o al menos eso quise creer. Pero al menos sí había conspirado para matar a su propio hermano.
Y estar