Todo fue un caos que se desbordó en un solo segundo. Las criaturas salieron de sus jaulas desesperadas: algunos corrieron como animales asustados, otros simplemente se abalanzaron sobre nosotros para atacarnos como si fuesen fieras salvajes. Oliver y yo habíamos caído al suelo y pude ver cómo el hombre comenzaba a ponerse de pie. Quería salir corriendo, esconderse del caos que él mismo había provocado.
Algunos de estos animales —o mejor dicho, humanos transformados— saltaron sobre los hombres d