182.
La indescriptible sensación que me invadió en el momento en el que pude observar el cuerpo fuerte de Nicolás alzarse entre la oscuridad fue indescriptible. Sabía que había ido a buscarme, sabía que había ido por mí, y la cara de terror que invadió el rostro de Oliver fue bastante satisfactoria.
— ¿Qué estás haciendo aquí? — le gritó Oliver con una rabia vomitiva, como si la mera presencia de su hermano lo intimidara.
No, seguramente eso era lo que pasaba. No solo le tenía rabia a Nicolás,