- No - grité, aterrada, en cuanto vi que Oliver levantó su arma hacia Cristian. Estaba segura que lo mataría, estaba segura que no dudaría ni un segundo en descargarle toda su arma en la frente. El guardaespaldas tenía razón en lo que había acabado de decir: Cristian era un eslabón poderoso en esa guerra. Justamente ese día había demostrado lo peligroso que podía ser, porque estaba atado y secuestrado y, aun así, casi terminó por completo con toda la organización.
Yo estaba segura de que no lo