Bianca
Estaba asombrada por la confesión de Alexander, quien diría que el trabajaba para la DEA. Seguí escuchándolo, atónita por su confesión.
—Durante tres años fui entrenado y reclutado por la agencia. Desaparecí por largos periodos. Mientras tanto, Alexandra enfermó. Cayó en una profunda depresión y desarrolló anorexia. Yo la dejé con Sarah y otra criada, pero no fue suficiente. Mamá estaba en rehabilitación, mi hermano muerto… y yo no estuve allí para ella.
Me llevé las manos a la boca,