Alexander
Llegamos al hospital psiquiátrico a toda prisa. Apenas bajé del coche, mi hermana y Bianca venían detrás de mí. El aire era denso, impregnado de tensión, y yo me sentía completamente absorto en mis pensamientos, sin saber cómo enfrentar la situación. ¿Cómo llegó mi madre al punto de cortarse las venas? ¿Qué la llevó a ese extremo?
Al ingresar al edificio, busqué a la encargada.
—¿Dónde está la señora Benedetti? —pregunté, mi voz cargada de ansiedad.
—Está en la sala de terapia, señor