Bianca.
Cuando terminé, salí del baño, me sequé el rostro y me arreglé el cabello frente al espejo.
—Duerme un poco, voy a llamar a mi abuela— le sugeri apunto de salir de mi habitación.
—No, mejor hazlo más tarde. Quiero estar contigo. — Insistió sonriendo y esos hoyuelos en sus mejillas me volvían loca.
Antes de que pudiera decir algo más, sentí sus brazos rodearme. Me levantó como si no pesara nada y me dejó caer suavemente sobre la cama.
—¿Qué haces?
—Acostémonos un rato.
Me quedé mirándolo