Alexander.
Mientras Bianca dormía plácidamente, me levanté en silencio. Observé a la gata peluda que se había apoderado de la cama. Mi piel se erizó al verla; nunca me habían gustado los animales felino, pero ¿qué podía hacer si a mi chica le encantaban? Supongo que parte de amar a alguien es aprender a tolerar ciertas cosas, aunque te saquen de tu zona de confort.
Entré al baño para ducharme, pero el agua seguía fría. Aun así, dejé que cayera sobre mi cuerpo, buscando relajar los músculos tens