El Capítulo 8 se adentra en la agonía de la espera, donde el hospital se convierte en un purgatorio de sentimientos encontrados. En una novela de esta extensión, estos momentos de transición son cruciales para desgranar la psicología de los personajes mientras el destino de Julian pende de un hilo.
Capítulo 8
La sala de espera de la unidad de cuidados intensivos era un espacio aséptico de luces blancas y muebles de cuero sintético que olían a una limpieza forzada. Isolde se sentó en el borde de