Capítulo 70
El ambiente en la villa se había transformado en algo que desafiaba la lógica de lo cotidiano. Lo que antes era un refugio de piedra y sol se había convertido en un laboratorio de la evolución humana, donde el aire vibraba con una estática constante que erizaba el vello y hacía que los espejos reflejaran luces que no existían. Alaric pasaba las horas en el patio, supervisando a los recién llegados, pero su mente —y su instinto— estaban siempre un piso más arriba, donde Isolde intent