El ronroneo rítmico de las aspas del helicóptero era el único sonido que anclaba a Alaric a la realidad mientras sobrevolaban el manto blanco de los Alpes. En el interior de la cabina, el silencio era denso, cargado con la electricidad estática de lo que acababa de ocurrir. Julian y Phoenix se habían quedado dormidos finalmente, agotados por el trauma psíquico, acurrucados bajo una manta térmica en los asientos traseros. Marcus pilotaba con la mirada fija en los instrumentos, dejando que la par